
La verdadera historia frente a la mitología
En Cataluña se celebra el 11 de septiembre como diada nacional, en desdoro de otras fechas quizás más significativas, como pudieran ser San Jorge o la Virgen de Montserrat. En ese día, corriendo el año de 1714 y en plena Guerra de Sucesión a la Corona de España, Barcelona sucumbió tras una valerosa defensa frente a las tropas de Felipe de Anjou, uno de los dos pretendientes al trono; como en toda guerra civil –y esa lo fue– hubo catalanes en ambos bandos. Hasta aquí la historia, pero su tergiversación está servida debido a la obsesión mitificadora de los separatistas.
La exhortación a los
barceloneses menciona dos
veces a 'Espanya' y una a
'los demés enganyats
espanyols'.
La arenga del heroico
general castellano Antonio
Villarroel y Peláez a las
tropas barcelonesas el
mismo 11 de septiembre,
revela que "por nosotros
y por la nación española
peleamos"
El gobierno de la ciudad de
Barcelona de 1714 tenía
claro que luchaban por
"la libertad del todo de la
Monarquía de España".
Los catalanes exiliados en
Viena formaron el 'Consejo
Supremo de España'. La actual senyera cuatri- barrada no se enarboló en una sola batalla durante la Guerra de Sucesión.
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De entrada, han convertido lo que fue una guerra de sucesión en una especie de guerra de secesión, haciendo del 11 de septiembre una efeméride de signo antiespañol, con una exaltación progresiva al servicio del procés que lleva a cabo, impunemente por cierto, la actual Generalitat. La senyera ya ha sido sustituida de facto por la estelada, y la prédica del nacionalismo disgregador es común en los medios subvencionados y, cómo no, en la enseñanza, esa que se entregó de forma suicida a las Autonomías gobernadas por quienes no se sentían españoles.
Todo esto es conocido por los que no han dejado la funesta manía de pensar… Pero nada mejor que hablen los documentos históricos para desmontar las falacias nacionalistas. A comienzos de 1714, se publica un manifiesto denominado Lealtad catalana purificada, donde, tras una serie de alusiones históricas, lamentan que España se haya unido a Francia, abrazan a los ultrajados castellanos (“Si el cielo os crio para mandar, ¿Cómo toleráys que los estrangeros os fuercen a obedecer?), reclaman la dignidad española para los catalanes, por haber sido leales al rey de España Carlos III y convocan a la lucha: “Para que desde Cathaluña, con el valor de sus hijos, salga a tomar la entera possession de sus dominios, y a rescatar la honra y la libertad de España, por quien, como legítimos y verdaderos españoles citerionenses (…) para que viva la patria inmortal en sus glorias, Cathaluña en su libertad, vosotros con honra, vuestros succesores con aprecio, la corona de Aragón con sus antiguos lustres, y toda España con crédito, baxo el legítimo dominio de la sacra, cesárea y católica magestad del emperador y rey nuestro señor Carlos Tercero de Austria”.
El mismo día 11 de septiembre, Els Tres Comuns emiten un bando donde, entre otras cosas, se dice textualmente: “Atendiendo a que por la deplorable infelicidad, esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el principado y de toda España (…) se confía que todos, como verdaderos hijos de la patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España”. Uno de los defensores de la ciudad, Francesc Castellví i Obando, que logró emigrar a Viena, donde publicó sus memorias en 1726, cita otro bando en el que se decía: “Señores, hijos y hermanos: Hoy es el día en que se han de acordar del valor y gloriosas acciones que en todos los tiempos ha ejecutado nuestra nación. No diga la malicia o la envidia que no somos dignos de ser catalanes. Por nosotros y por toda la nación española peleamos”.
Dejemos por hoy otras apreciaciones históricas sobre los resultados de aquella guerra y otros extremos; basten por ahora la lectura de estos breves textos, que muestran como, en nuestros días, la historia ha sido manipulada en favor de los mitos y de los intereses políticos y económicos de los secesionistas.
Documentos extraídos del libro 'España vieja patria', de Francisco Ortiz Lozano
