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martes, 13 de septiembre de 2016

Tomás Salvador

Galería de españoles ilustres.
Las dos fotografías corresponden a Tomás Salvador,
con 20 años, cuando estaba en la División Azul,
y en los últimos años de su vida.





Traemos en esta ocasión a un escritor y periodista contemporáneo. 
Nacido en una localidad de Palencia en 1921, murió en Barcelona en 1984.

En 1941 se alistó en la División Azul, de la que regresaría dos años después. Ingresó en el Cuerpo General de Seguridad hasta su jubilación y dan fe de ello muchas de sus novelas policíacas; también escribió historias de aventuras, de ciencia-ficción, de denuncia social. 

Fue colaborador habitual de La Vanguardia. Quedó finalista del Premio Nadal con División 250 y ganó el Premio Nacional de Literatura en 1954 con Cuerda de presos, una de sus mejores obras, que cuenta la conducción de un asesino por la Guardia Civil por tierras de León (ha sido llevada al cine); también recibió el Premio Planeta de novela en 1960 con El atentado. Fue famoso su personaje Manolo, protagonista de varios relatos cortos. También llevó a cabo una labor lexicográfica con el Diccionario de la Real Calle española (1969). Una de sus últimas novelas fue Camaradas 74, que cuenta el periplo barcelonés de dos divisionarios en ese año tras asistir al entierro de un camarada; como curiosidad, uno de los espacios de la novela es el bar de Víctor Capdevila…

Reproducimos a continuación dos pequeños fragmentos de su prosa; el primero es de la novela social El Agitador (1970):

“¿Y qué es el triunfo? Hay una fuerza que no hemos tenido en cuenta y que nos vencerá a todos: la ciencia. La ciencia instalará un estado propio. Imagino al mundo poblado por el cuádruple de seres. Ya no hay cosas, ni hombres, sino masa. Habrá que entretener y curar a la masa en culto a la masa. No habrá libros, que exigen soledad y amor. Habrá multitudes divirtiéndose, entretenimientos multitudinarios (…) No habrá estilo, sino informaciones… ¿Política? ¿Para qué? Los directores de radio y televisión serán los hombres más importantes del planeta. Bombardearán las mentes, las estrujarán, las vaciarán y llenarán luego de sus necesidades artificiales. ¡Fuera todo pensamiento! ¿Estudiar? ¡Para qué la filosofía, la historia, el lenguaje! Importará solo la ciencia. La vida será lo inmediato. Y lo inmediato será trabajar poco  y divertirse mucho (…) Los héroes serán los jugadores de fútbol, las artistas de un monstruoso cine en relieve con olor y sabor, los payasos de la televisión, grandes como paredes (…) Las carreteras estarán llenas de gente que no irá a ninguna parte, porque en todo lugar habrá la misma mancha de supercivilización (…)”..






Finalmente, ofrecemos al lector la reflexión de un personaje de Camaradas 74:

“España, España, la obsesión de España, ¡leed a los poetas!, que se ponen a pensar y no paran, a hablar y no callan; y uno, además, tiene su obsesión particular que no suele coincidir con las opiniones de otros treinta millones. Y España es un grito, una bandera, un lamento. Y España es una legión que marcha, y el brazo levantado, y el puño cerrado, y el sol que nos alumbra y todos saben lo que son aunque ninguno lo entiende. España miserable, desprecia cuanto ignora; ínclitas razas, ubérrima sangre de Hispania fecunda, ¡salve! ¡Oh España! ¡Ay, España! te amamos y te odiamos, bendecimos e imprecamos. ¿Y qué? Tú, soberbia matrona, sigues tu marcha, y el que va contigo, va, y el que no, también. Y el tiempo te pone arrugas, y renaces, y nuestros hijos son tus hijos y te mueres un poco con nosotros, pero nos convertimos en gusanos y los gusanos horadan, fecundan, airean la tierra, y la tierra sigue llamándose España, y España continúa bajo el sol y la lluvia, laboratorio para los políticos, patio de vecindad, universidad y campo de batalla, ¡España, España!, callo endurecido en la piel de los hombres, tierra nuestra, tierra ajena, manto para todos, desde el canalla al bienaventurado, desde el héroe al cobarde. España, España; cuando muera, ponedme un puñado de tierra en las manos para que se realice antes la transformación y sea  nuevamente tierra, para sembrar espigas y amapolas. ¡España, España!”



«Cuerda de presos» 
Novela de Tomás Salvador que fue adaptada al cine en 1956, dirigida por Pedro Lazaga. En 1890, una pareja de la Guardia Civil tiene que trasladar a un peligroso criminal desde el pueblo leonés en que ha sido capturado hasta Vitoria, donde lo van a juzgar. El camino ha de hacerse a pie, a través de un terreno áspero y abrupto

Más sobre Tomás Salvador:


Texto publicado en el boletín nº 173 de Trocha, de Septiembre de 2016


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