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Vida y milagros de un albergue por tierras astures
Día 10
La décima jornada se inicia con la despedida de Jesús, Mari Ángeles y Vicente, que retornan a su tierra levantina por pagos de Sueca, mientras el grueso de los alberguistas dirige sus coches a Lastres para visitar el museo jurásico de la villa. El programa no puede realizarse a causa de la gran afluencia de visitantes, que impide la realización de la actividad en el tiempo previsto, puesto que una prolongada espera daría al traste con el programa de actividades asignados a dicha jornada. Transidos de dolor, y haciendo de la necesidad virtud, a sugerencia de Chuso, los viajeros deciden reencaminar sus pasos para realizar un alto en la playa de Caravia, donde, frente al Cantábrico, y en la hora habitual con precisión suiza, proceden a darse el merecido auxilio de sidra y bígaros. Mirando al mar, soñé…
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| Unos culines para pasar el rato |
Al pasar por un parque infantil, Uba sube a un andador activado también por brazos haciendo una demostración de todo lo contrario que debe ser un entrenado, elegante y ágil marchador. A él se une un entusiasta Manolo, que entronca mucho mejor en cuanto a satisfacer un mínimo los criterios estéticos. Y como no hay dos sin tres, Paco y Titín sientan sus posaderas en sendos columpios, al arrullo amoroso del empuje de la siempre atenta y abnegada Seño. Para un espectador parcial, estas imágenes resultan de una elocuencia tal que se hace realmente difícil no retrotraerse a la idea, de que, a partir de cierta edad y ciertas actitudes y aptitudes, pensar en la regresión de los saltimbanquis a edades lamentablemente pretéritas. Ya lo dijo Sócrates: Si es que son como niños…
Cuando el sol empieza a declinar hace su llegada el temido inspector de campamento, que no es recibido por la escuadra de guardia que mandan las buenas y ancestrales costumbres. Un despiste de los últimos residentes que olvida recoger la llave del albergue hace que Paco y Titín inicien su particular peregrinaje por Covadonga para obtener otra llave de facilite al acceso de los allí residentes, que finalmente se obtuvo. Y aquí hay que retrotraerse al albergue de 2007 en Alcudia, Mallorca, donde Paco, al zambullirse en las tranquilas aguas de la playa, zambuyóse con la llave del coche en el bolsillo del bañador...
Cuando el sol empieza a declinar hace su llegada el temido inspector de campamento, que no es recibido por la escuadra de guardia que mandan las buenas y ancestrales costumbres. Un despiste de los últimos residentes que olvida recoger la llave del albergue hace que Paco y Titín inicien su particular peregrinaje por Covadonga para obtener otra llave de facilite al acceso de los allí residentes, que finalmente se obtuvo. Y aquí hay que retrotraerse al albergue de 2007 en Alcudia, Mallorca, donde Paco, al zambullirse en las tranquilas aguas de la playa, zambuyóse con la llave del coche en el bolsillo del bañador...
| Son como niños |
...Tras reparar en el incidente, un grupo de abnegados bañistas, camaradas de la víctima, logran rescatar la preciada llave, única disponible en el lugar. Como el inteligente lector podrá deducir, las chanzas de la llave se repitieron como un Gólgota para el infortunado en forma de un doloroso estribillo. La noticia fue rápidamente transmitida vía telefónica a camaradas allende nuestras fronteras, que tenían ruta por tierras de la dulce Baviera. ¿Dónde están las llaves, materile-rile-rile; dónde están las llaves materile- rile-ron? Suenan todavía en los presentes de allí y aquí con monótona languidez.
Concluye la jornada con una sesión de chistes...
Concluye la jornada con una sesión de chistes...
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