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Vida y milagros de un albergue por tierras astures
Día 12
La duodécima jornada se dedica a conocer la hermosa villa de Ribadesella, desde donde se informa la llegada de cuatro camaradas de Zaragoza, quienes, al igual que los alberguistas en su día, visitan el museo de Tito Bustillo y la Cuevona, a quien se une Rudi en calidad de mero turista. La expedición maña está formada por Jesús C., José Ignacio H., Julia A. y Gloria O. El núcleo más numeroso dedica su tiempo a un placentero paseo por la zona marítima, para, posteriormente proceder al auxilio cotidiano.
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| Coloquio con los dirigentes nacionales de la OJE |
A la hora de comer recibimos la anunciada visita de cuatro dirigentes de la OJE: jefe nacional, presidente de honor, secretario general y jefe regional de Andalucía; compartimos, en camaradería, manteles y el cava catalán que tenía reservado Paco para estas ocasiones; tanto Juanjo como José Ignacio felicitan a los veteranos, los invitan expresamente al Eurojam de Covaleda del próximo año e insisten en que en la OJE actual cabemos todos; el coloquio se centra específicamente en la USIA, en la que Veteranos-OJE ya hemos colaborado afanosamente.
La jornada de tarde se dedica a actividades diversas en el albergue, mientras Antonio, Eugenio y Uba van a Cangas. Allí, tras las compras y gestiones pertinentes, dan con sus huesos en un bar, donde un animoso Uba decide calmar la sed de una tarde particularmente calurosa con un “gin-tonic”, Antonio se decanta por una cerveza y un chorizo a la sidra y Eugenio por un whisky. Estaban estos parroquianos dando cuenta del tercer trago cuando aparecen unos suculentos chorizos primorosa y canónicamente servidos en cazuelita de barro, visión a la que los más bajos instintos no puede Uba reprimir, por lo que con su parsimonioso y mecánico proceder, hinca tenedor en la gloriosa vianda con una decisión que para sí quisieran los exterminadores de plagas y calamidades diversas. Vivir para ver y aprender…Y luego algunos de escandalizan de los extraños combinados que caracteriza a los estadounidenses a la hora del yantar.
La jornada de tarde se dedica a actividades diversas en el albergue, mientras Antonio, Eugenio y Uba van a Cangas. Allí, tras las compras y gestiones pertinentes, dan con sus huesos en un bar, donde un animoso Uba decide calmar la sed de una tarde particularmente calurosa con un “gin-tonic”, Antonio se decanta por una cerveza y un chorizo a la sidra y Eugenio por un whisky. Estaban estos parroquianos dando cuenta del tercer trago cuando aparecen unos suculentos chorizos primorosa y canónicamente servidos en cazuelita de barro, visión a la que los más bajos instintos no puede Uba reprimir, por lo que con su parsimonioso y mecánico proceder, hinca tenedor en la gloriosa vianda con una decisión que para sí quisieran los exterminadores de plagas y calamidades diversas. Vivir para ver y aprender…Y luego algunos de escandalizan de los extraños combinados que caracteriza a los estadounidenses a la hora del yantar.
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