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miércoles, 12 de junio de 2019

Circunspección en la opinión

Rasgos de nuestro estilo

Es decir, prudencia y racionalidad.

Nuestra conducta debe ser otra, marcada por el rigor del 'estilo': captar la realidad usando la inteligencia, la información y el estudio previo.

Se dice que la prudencia no está reñida con el valor, sino con la temeridad, y de esta hacen gala constantemente los llamados tertulianos, esos que lo saben todo de todo y se aventuran a lanzar sus opiniones infundadas a una concurrencia radiofónica o televisiva que de este modo se ve influenciada por los más zotes e ignaros del país. 

También es común esta temeridad en el juicio en el español cabreado, el de la mesa del bar, que suele pontificar de lo divino y de la humano ante sus congéneres; y, no lo olvidemos, también se da esta mezcla entre verborrea, demagogia e insensatez en instituciones respetables y representativas.

Los juicios o pre-juicios que se lanzan desde estas tribunas, públicas o privadas, tienen su origen, como se ha dicho, en el apresuramiento, en la ignorancia o en la mala fe, cuando no en la frivolidad, esto es, cuando se enjuician situaciones preocupantes de forma irreflexiva o malintencionada.

Nuestra conducta debe ser otra, marcada por el rigor del estilo: captar la realidad usando la inteligencia, la información y el estudio previo; ser circunspectos o prudentes en las expresiones de los juicios, ser consecuentes con un modo de pensar y unos valores, y hacer lo oportuno ante cada situación que se plantea.

Esta cualidad del estilo implica equilibrio, don de la oportunidad, evitación del exceso apasionado o del defecto timorato, huida del parcialismo, aceptación del diálogo y firmeza. Hay que escoger los mejores, y éticos, medios para conseguir los mejores fines. Aplicar una pre-meditación (en el sentido exacto de la palabra) y, a continuación, una intervención adecuada, no un abstencionismo silencioso o falsa prudencia. La irreflexión siempre lleva a los efectos contrarios de los esperados.

Forman parte de esta cualidad la memoria o experiencia, el consejo de los mejores conocedores del tema, la agilidad mental, la destreza y la cautela. Si aplicamos estas pautas, nuestras opiniones y juicios serán valorados por el entorno y nuestra vehemencia no quedará confundida con la ofuscación.

Texto publicado en el boletín nº 204 de Trocha, de Junio de 2019

La viñeta superior es una adaptación de otra del "Manual del acampado" Editorial Doncel - 1968.

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Sección "Rasgos de nuestro estilo"

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