Rasgos de nuestro estilo
Es decir, prudencia y racionalidad.
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Nuestra conducta debe ser otra, marcada por el rigor del 'estilo': captar la realidad usando la inteligencia, la información y el estudio previo.
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Se dice que la prudencia no está reñida con el valor, sino con la temeridad, y de esta hacen gala constantemente los llamados tertulianos, esos que lo saben todo de todo y se aventuran a lanzar sus opiniones infundadas a una concurrencia radiofónica o televisiva que de este modo se ve influenciada por los más zotes e ignaros del país.
También es común esta temeridad en el juicio en el español cabreado, el de la mesa del bar, que suele pontificar de lo divino y de la humano ante sus congéneres; y, no lo olvidemos, también se da esta mezcla entre verborrea, demagogia e insensatez en instituciones respetables y representativas.
Los juicios o pre-juicios que se lanzan desde estas tribunas, públicas o privadas, tienen su origen, como se ha dicho, en el apresuramiento, en la ignorancia o en la mala fe, cuando no en la frivolidad, esto es, cuando se enjuician situaciones preocupantes de forma irreflexiva o malintencionada.
Nuestra conducta debe ser otra, marcada por el rigor del estilo: captar la realidad usando la inteligencia, la información y el estudio previo; ser circunspectos o prudentes en las expresiones de los juicios, ser consecuentes con un modo de pensar y unos valores, y hacer lo oportuno ante cada situación que se plantea.
Esta cualidad del estilo implica equilibrio, don de la oportunidad, evitación del exceso apasionado o del defecto timorato, huida del parcialismo, aceptación del diálogo y firmeza. Hay que escoger los mejores, y éticos, medios para conseguir los mejores fines. Aplicar una pre-meditación (en el sentido exacto de la palabra) y, a continuación, una intervención adecuada, no un abstencionismo silencioso o falsa prudencia. La irreflexión siempre lleva a los efectos contrarios de los esperados.
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Texto publicado en el boletín nº 204 de Trocha, de Junio de 2019
La viñeta superior es una adaptación de otra del "Manual del acampado" Editorial Doncel - 1968.



