Retazos de nuestra historia
La escuadra siempre ha sido definida como la institucionalización de la pandilla natural, esto es, como un pequeño grupo donde se opera un tipo de formación horizontal; era la expresión lograda de aquella dirección del joven por el joven que inauguró en Europa el escultismo. En nuestra época, la escuadra era la unidad básica para los grados de Flechas y Arqueros, es decir, de los 10 a los 16 años.
Esta pequeña unidad precisaba un lugar bajo el sol propio, una especie de hábitat casi privilegiado y original, donde los escuadristas pudieran reunirse, guardar sus tesoros, programar sus actividades y expresarse con libertad y camaradería. Aprovechando un pequeño terreno entre árboles o el hueco entre unas rocas, con un techado de ramaje entrelazado, se construía el rincón de escuadra, al que se dotaba de construcciones de fortuna, como toallero, cuelgaplatos, fresqueras y sombrajos; otras veces, el terreno permitía la construcción de un vivac completo, que servía para rincón de escuadra.
Claro que todo ello solo era posible en un Campamento o en una supuesta e idílica base de aire libre, nunca conocida, por cierto, en estos pagos barceloneses. ¿Y en el Hogar? El rincón de escuadra solía ser mucho más modesto: un corcho en la pared, donde los escuadristas clavaban con chinchetas su reglamento de escuadra, su periódico, sus recortes de prensa favoritos, sus chistes, sus convocatorias… En las amplias salas de los viejos Hogares era posible que la Centuria dispusiera de una sala donde ubicar los rincones propios de sus escuadras.
Lo que importaba, en todo caso, era la filosofía del rincón de escuadra, más que las dimensiones. Si alguien recuerda situaciones de literatura juvenil o de películas de pandillas, siempre había un cobertizo, una cabaña o una cueva donde estas planeaban sus travesuras, se ocultaban del peso vigilante del adulto o recuperaban sus fuerzas después de una hazaña… El rincón de escuadra de la O.J.E. cumplía estas funciones. ¿Alguien lo recuerda en los Hogares actuales?
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| Arqueros de la OJE de Madrid, años 60. Imagen obtenida de un libro de F.E.N. |
La escuadra siempre ha sido definida como la institucionalización de la pandilla natural, esto es, como un pequeño grupo donde se opera un tipo de formación horizontal; era la expresión lograda de aquella dirección del joven por el joven que inauguró en Europa el escultismo. En nuestra época, la escuadra era la unidad básica para los grados de Flechas y Arqueros, es decir, de los 10 a los 16 años.
Esta pequeña unidad precisaba un lugar bajo el sol propio, una especie de hábitat casi privilegiado y original, donde los escuadristas pudieran reunirse, guardar sus tesoros, programar sus actividades y expresarse con libertad y camaradería. Aprovechando un pequeño terreno entre árboles o el hueco entre unas rocas, con un techado de ramaje entrelazado, se construía el rincón de escuadra, al que se dotaba de construcciones de fortuna, como toallero, cuelgaplatos, fresqueras y sombrajos; otras veces, el terreno permitía la construcción de un vivac completo, que servía para rincón de escuadra.
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| Sala de un hogar de la OJE en Blanes (Gerona), años 60 |
Claro que todo ello solo era posible en un Campamento o en una supuesta e idílica base de aire libre, nunca conocida, por cierto, en estos pagos barceloneses. ¿Y en el Hogar? El rincón de escuadra solía ser mucho más modesto: un corcho en la pared, donde los escuadristas clavaban con chinchetas su reglamento de escuadra, su periódico, sus recortes de prensa favoritos, sus chistes, sus convocatorias… En las amplias salas de los viejos Hogares era posible que la Centuria dispusiera de una sala donde ubicar los rincones propios de sus escuadras.
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| Una de las páginas dedicadas al rincón de escuadra en el libro "La Escuadra" de Joaquín Ocio |
Lo que importaba, en todo caso, era la filosofía del rincón de escuadra, más que las dimensiones. Si alguien recuerda situaciones de literatura juvenil o de películas de pandillas, siempre había un cobertizo, una cabaña o una cueva donde estas planeaban sus travesuras, se ocultaban del peso vigilante del adulto o recuperaban sus fuerzas después de una hazaña… El rincón de escuadra de la O.J.E. cumplía estas funciones. ¿Alguien lo recuerda en los Hogares actuales?
Texto publicado en el boletín número 173 de Trocha,
de Septiembre de 2016
de Septiembre de 2016




