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martes, 2 de julio de 2019

Paréntesis, en tensión

Editorial. Trocha nº 205. Julio de 2019

Nuestro verano no puede limitarse a ser un plácido paréntesis, debemos reafirmarnos en nuestros valores, ideas y convicciones y  actuar como agentes difusores de la idea de España.

España sigue estando cuestionada, y esta situación nos viene dada, casi a diario, (...) de forma más directa y brutal, por la persistencia de un separatismo rencoroso, que lanza, día sí día también, sus amenazas impunemente.
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Es tópico hablar del paréntesis del verano, porque se supone que la época estival representa un alivio en las obligaciones cotidianas, un momento de respiro y de cierta desconexión de las preocupaciones personales y colectivas, y, sobre todo, de todo aquello que llena con cierto disgusto el resto del año.

No obstante, este panorama sería idílico y conveniente si viviéramos en lo que se podría llamar normalidad, y no es así: España sigue estando cuestionada, y esta situación nos viene dada, casi a diario, no solo por las actitudes partidistas que obvian el bien común, no solo por el agobiante número de españoles en paro que registran las estadísticas, no solo por el incremento de la presión migratoria, no solo por la inseguridad callejera…, sino, de forma más directa y brutal, por la persistencia de un separatismo rencoroso, que lanza, día sí día también, sus amenazas impunemente.

Nuestro verano, por todo ello, no puede limitarse a ser un plácido paréntesis, sino que debemos vivirlo con cierta tensión anímica, quizás ocupándonos más que preocupándonos: estudio, reflexión diálogo con nuestros camaradas; afirmación de españolidad allá donde nos encontremos y ante los más variados públicos; seguimiento de noticias y colaboración en aquellas acciones que redunden en pro de la unidad cuestionada. Es decir, mantener una elevada temperatura espiritual que nos reafirme en nuestros valores, ideas y convicciones y nos haga actuar como agentes difusores de la idea de España.

No nos limitemos a tararear viejas canciones en nuestros paseos. Encontrémosles, una vez más, el sentido a aquellos versos, que son consigna de misión y de compromiso permanentes. Aunque estemos disfrutando de un cierto paréntesis que nos haya alejado, físicamente, de los lugares donde el problema nacional se vive con más intensidad, rehuyamos la comodidad de la desconexión de nuestros corazones.

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