Páginas

martes, 18 de junio de 2019

San Raimundo de Peñafort

Galería de españoles ilustres

Es el patrón de los juristas y, desde el 23 de enero de 1944 existe la Orden de la Cruz de San Raimundo de Peñafort.

Un verdadero catalán universal, del que se desconoce su fecha exacta de nacimiento en el siglo XIII, pero se sabe que era hijo de un señor del condado de Barcelona

NOTA de la Redacción:
Dentro de nuestra galería de españoles ilustres queremos dedicar varias entregas a catalanes ilustres, esos que no suelen estar en el candelero del nacionalismo cerrado, porque precisamente destacan por su universalidad.

El primer dato es de 1204, cuando ya era clérigo en la catedral de su ciudad. Amplió estudios en Bolonia y fue profesor de su universidad. De vuelta a Barcelona, renunció a ser canónigo e ingresó en la Orden de los Predicadores.

Viajó por todos los reinos de España para implantar las reformas marcadas por el IV Concilio de Letrán y, en Roma, fue capellán del Papa Gregorio IX. Volvió a renunciar a los honores ⎼esta vez, papales⎼ que le ofrecían y se entregó a la labor de predicar y escribir; se le considera cofundador de la Orden Mercedaria. Intervino en las Cortes de Monzón para levantar la excomunión que pesaba sobre Jaime I, del que sería consejero y confesor, así como inquisidor del Reino.  Fue juez e procesos de herejía y de la nulidades matrimoniales. En 1239 fue el tercer General de la Orden de los Dominicos, pero, al poco tiempo, regresó a su convento barcelonés de Santa Catalina.

Fundó un studium en Túnez y otro en Murcia para la conversión de los musulmanes y entró en relación con Santo Tomás de Aquino para redactar la Summa contra gentiles, con el fin de ofrecer argumentos racionales para la cristianización de judíos e islámicos. También es autor de los Decretales de Gregorio IX, que constituyeron el cuerpo del Derecho Canónico hasta el siglo XX.

Cuenta una leyenda piadosa que obró el milagro de utilizar su capa como embarcación para trasladarse de Sóller a Barcelona. Murió en 1275, a la edad de casi cien años. Fue canonizado por el Papa Clemente VII, previa beatificación en 1542 por Paulo III. Sus restos reposan en el altar dedicado e él en la catedral de Barcelona.

Texto publicado en el boletín nº 204 de Trocha, de Junio de 2019

Ir a la página principal
Sección "Españoles ilustres"

Síguenos en feisbuc