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jueves, 23 de mayo de 2019

Las adicciones juveniles

Opinión. ...

Citemos de pasada alguna de esas adicciones a que están expuestos los jóvenes, y sobre las que la hipocresía de puritanos y buenistas pasa de largo o minimiza.

Viñeta de El Roto



El cóctel que forman ese puritanismo progresista y el buenismo del mismo origen no prestan atención más que al normal vaso de vino de las comidas familiares o a ese cigarrillo que todos los hemos fumado a escondidas en un rincón del patio en el recreoss 


La mezcla de puritanismo y de buenismo es, además de ridícula, dañina en sumo grado. El puritano escudriña con lupa lo privado, siempre desde las coordenadas de lo políticamente correcto, y se detiene en los aspectos más insignificantes; el buenista pasa por alto lo más grave, porque tiene las bendiciones de esa corrección imperante.

Así, por ejemplo, el horror a que los niños puedan ver a sus padres o a los adultos beber su vaso de vino en la comida o la prevención de que los adolescentes prendan fuego a un cigarrillo lejos de la mirada de sus tutores…Y, por otro lado, la despreocupación de que el mundo adolescente haga botellón o se enganche con adicciones virulentas y de efectos mucho más graves que los malos ejemplos de los mayores…

Citemos de pasada alguna de esas adicciones a que están expuestos los jóvenes, y sobre las que la hipocresía de puritanos y buenistas pasa de largo o minimiza. El ejemplo más socorrido es el del porro, que tiene fama de progresista frente al burgués uso del tabaco; de su carácter nocivo por sus efectos inmediatos y por ser la antesala de otras drogas más duras están de acuerdo todos los neurosiquiatras. Pero no acabemos aquí con el peligro de otras adicciones…

También el uso compulsivo del móvil y sus servicios generosos provoca, de forma casi inmediata, unos movimientos neuronales, a través de sistema de recompensa de nuestro cerebro, que liberan sustancias altamente adictivas para nuestro organismo (según el Consejo General de Enfermería); no olvidemos tampoco otros usos abusivos de la tecnología, que, para más inri, están incentivados por la sociedad.

Ya en el campo de las redes, citemos la ludopatía, a la que están incitando las numerosas apuestas on line publicitadas por famosos de la pantalla; la psicóloga Elena Arderius, del Centro de Atención Integral de la Familia (UFV) menciona el peligro de esa adicción entre quienes tienen cierta vulnerabilidad psicológica, lo que propicia que queden cada vez más jóvenes enganchados. O la dependencia que el porno desencadena en el organismo, cuyos efectos aditivos son similares a los que proporciona la heroína (Dr. Peter C. Klegonis, psicoterapeuta).

Lo curioso es que el cóctel que forman ese puritanismo progresista y el buenismo del mismo origen no prestan atención más que al normal vaso de vino de las comidas familiares o a ese cigarrillo que todos los hemos fumado a escondidas en un rincón del patio en el recreo…

Texto publicado en el boletín nº 203 de Trocha, de Mayo de 2019

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