Galería de españoles ilustres
Compositor, pianista y pedagogo vinculado a los movimientos modernistas. Es conocido principalmente por su obra pianística, especialmente por la suite Goyescas (1911).
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La música de Granados es una muy personal muestra del pujante simbolismo musical de la Belle Époque, tanto en sus composiciones de música teatral como en sus obras para piano, los dos géneros predilectos del autor
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Para saber más:
NOTA de la Redacción:
Dentro de nuestra galería de españoles ilustres queremos dedicar varias entregas a catalanes ilustres, esos que no suelen estar en el candelero del nacionalismo cerrado, porque precisamente destacan por su universalidad.
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Nacido en Lérida el 27 de julio e 1867, Enrique Granados fue una de los pianistas, compositores y músicos más importantes de nuestra historia, y, a pesar de su vinculación con Cataluña y su cultura, uno de los personajes más silenciados por quienes ostentan hoy el monopolio de lo catalán.
Su padre era un militar nacido en la provincia de Cuba y su madre era santanderina, y de su matrimonio nacerían seis hijos. El joven Enrique vivió sus primeros años en Canarias, por destino de su padre, pero en 1874 ya se trasladó la familia a Barcelona, situando su hogar en el Paseo de Gracia. Entre 1876 y 1887, el niño recibió clases particulares de piano de un amigo de su padre, y luego del maestro Juan Bautista Pujol, considerado el mejor profesor de Barcelona, quien había tenido como alumnos de su Escuela Catalana de Piano a Albéniz, Vidiella y Mallats. Enrique Granados empezó a tocar en el Café de las Delicias (luego, el Lion d´Or) y en el Café Filipino; le contrataron también para dar clases, pero su ilusión era ir a París. Debido a su estado de salud, no pudo entrar en el Conservatorio de esta ciudad, pero sí estudió con Bériot, que era profesor de esta institución. Al parecer, fue en su primera estancia en París cuando decidió ser compositor. Al regreso a Barcelona, en 1893, publicó sus Doce danzas españolas. En 1889 debutó en el Ateneo y luego en el Teatro Lírico de la Ciudad Condal; de ese año son su Arabesco y la Serenata española, además de interpretar piezas de los autores clásicos. En 1891 participó en la creación del Orfeón Catalán (que, a la muerte del matrimonio, realizaría una cuestación para los hijos del músico). Casó ese año con Amparo Gal, en la Basílica de Ntra. Sra. de la Merced. Dio recitales bajo los auspicios de la Societat Catalana de Concerts y, en 1897, fundó la Societat Filarmónica. De 1899 son su Suite sobre cantos gallegos y la Marcha de los vencidos, así como los Valses poéticos. La Reina Regente le concedió la Cruz de Carlos III. En 1900 funda la Sociedad de Conciertos Clásicos y la Academia que llevo su nombre; volvió a París en 1905. De regreso a Barcelona, actuó como jurado en la Festa de la Música Catalana, y él mismo interpretó allí sus Danzas españolas. De la época de la inauguración del Palacio de la Música (1911) son sus Goyescas y El Canto de las Estrellas. La Elegía Eterna es de 1915. Murió en el Canal de la Mancha, el 24 de marzo de 1916, junto a su esposa, cuando el barco Sussex que los transportaba fue torpedeado por un submarino alemán en el curso de la Gran Guerra. |
Texto publicado en el boletín nº 202 de Trocha, de Abril de 2019
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